Casa de Té Arrayanes (San Martín de los Andes).

En estas vacaciones he recorrido, por así decirlo, varias casas de tés y algunas las he repetido…Eso quiere decir que la atención, la vista, la comida, el servicio en sí es excelente, recomendable…
Una de ellas es la Casa de Té Arrayanes …es una cabaña realizada en madera de la zona, de principios de siglos, desde dónde se tiene una vista impresionante del Lago Lácar…
Son muy amables en la atención, es una de las mejores pastelerías que he probado en San Martín de los Andes…Sus tés son importados, dando el clima propicio para realizar la ceremonia  del mismo…uno se predispone a disfrutarlo.
También sirven licuados, con frutas de la zona, como ser los frutos rojos, además de chocolates…
Una de las veces que fuimos pedimos un té y un licuado, dos porciones de tortas diferentes para compartir…Estuvo muy buena la combinación porque una de las tortas era súper dulce y la otra era más ácida (tarta de frambuesas), así que los sabores se equilibraron…
  
1. Vista al Lácar desde el mirador Arrayán. 2. Salón de Té.-
3. Flores de la Casa.- 4. Reloj de arena para controlar el tiempo de la infusión.


1. Vista desde el salón de Té.- 2.

  
En la segunda visita, éramos cuatro personas…Como era tarde para cuando conseguimos lugar...pedimos “hasta próximo desayuno”…Ese servicio es para dos personas…puede ser chocolate, té o café, una porción de torta por cada uno (generosa), más panes caseros, más scons (deliciosos)…manteca y dulces caseros…
Solo puedo decir que quedamos exhaustos de saborear esos sabores…Pedimos lo que sobró! Para llevarlo para el día siguiente…El nombre del menú es atinado!…

1) En el patio. 2) Dentro del salón.

1 y 4) Vista de la Cabaña de tarde y de noche, bella.
2) Los glotones. 3) Lo que no podíamos terminar de comer.

Les dejo el detalle del baño...Esta vez fui con la cámara de fotos!, no era para perdérselo jaja...

Gracias por leerme!
Espero les haya gustado este post...Hasta el próximo!

Cariños.
Verónica.
Veronica Godoy. Todos los derechos reservados. © Maira Gall.